He llenado de ilusión aquel pedacito de mí que se había quedado vacío durante este invierno. He rescatado mis sueños, porque cuando se es niño nunca se piensa en abandonarlos. He restaurado mi corazón y lo he hecho al ritmo de canciones de Navidad. Con dulzura, he cosido mis heridas y he rebuscado en ellas la filosofía con la cual aprendí que las cosas que pasan y que te hieren, y que te marcan inevitablemente un antes y un después, son las más importantes y más agradecidas. También, he cocinado un montón de buenos deseos para esta noche y para el año que se acerca, con otras 365 noches más.


Y vosotros... ¿Qué habeis conseguido hacer en Navidad?

"Hoy levanto el corazón...
para descorchar el amor, y bebérmelo contigo..."


Mi corazón estaba sintiendo el frío. Por fin ese frío en cada sístole y diástole. Por fin el corazón tiritaba. Yo, "la chica de las casualidades", había tropezado en sus labios de nuevo. Por suerte, por magia o por, por... por un amor incomprensible. Por amor loco. Por amor dulce. Por amor vital, necesario y vicioso. ¡Qué morbosa!

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Aquí dejo otro mini-fragmentito. Me gusta que os guste! Estoy pensando dejar el primer capítulo de lo que tengo entero, para que le echéis un vistazo y me digáis que tal ^^
He terminado los exámenes finales, por fin soy libre!
Que sean bienvenidas las navidadeeeeeeees....

smilee:)

Números Cardinales

La música es capaz de dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido. Con ella, algunos, hacen posible más de lo que imaginan en nosotros. Hoy quiero presentaros a la petarda de Meme que ha hecho por primera vez en su pequeña-corta vida, una versión de Números Cardinales (Preciosa canción) y la ha colgado en youtube.

Y cooooomo llevaba mucho tiempo esperando este momento, quiero hacerle un poco de publicidad porque pronto se abrirá un myspace y tendré que soportar aún más berridos de los que soporto :)



Espero que os guste!
"Quisiera atrapar este momento. El tuyo y el mío. Uniéndolos así, para siempre"

Alguien, quizás él mismo, se había encargado de pintar el cielo de estrellas para mí. Aquella noche, incluso el aire nos regalaba sutilmente su brisa. Yo le miraba de forma inquisitiva. Él escrutaba el cielo y a la vez sonreía, pensando en algo que yo intentaba descifrar. Me apoyé en su pecho. Abrazándole. Como una tonta, boba y loca enamorada. Y fue entonces cuando sentí miedo. Miedo al miedo. A que él no creyera en amores accidentales, en canciones que siempre hablan de dos, en las miradas cómplices de dos personas que se buscan y en los besos con sabor a café recién hecho que en este tiempo le había regalado tantas veces...

- Te quiero -Dijo de pronto-. No vuelvas a pensar eso nunca más y bésame.

Silencio.

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smile :)

Este es uno de los fragmentitos de "mi libro" si se le puede considerar así. Espero que os guste!
Este es un pequeño fragmento de "Los amorosos" de Jaime Sabines, que simplemente, me encanta y que me gustaría compartir con vosotros :)


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.



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Chu muchísimas felicidades.

¿Cuánto cuesta el cielo?


Estamos ciegos. Nos hemos vuelto locos intentando buscar el éxito y la suerte debajo de las piedras, encima de las copas de los árboles e incluso, entre pretextos que no nos llevan a ninguna parte salvo a nuestro error, a nuestro único y propio error.

Hoy he entendido que el esfuerzo siempre lleva una recompensa escondida sabe Dios dónde y que tarde o temprano, cuando menos te lo esperas, llega tu oportunidad. ¿Y cúal es el truco? Constancia y mucha, pero que mucha paciencia.

¿Y cuánto cuesta el cielo? -Pienso ahora-.
-Yo decido lo que vale -Me respondo-.

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¿Se nota que estoy feliz? ¿Se nota que después de tanto agobio y tantas hojas en sucio he aprobado física? ¿Se nota? ¿Se nooooooooooooooota?

PD: Que conste que aunque no siempre, hay una parte de mí que es positiva... MUY POSITIVA!

Tenía el miedo y el frío de un amor anómalo calado en su corazón. Había pasado mucho tiempo. Quizá un día o dos, un siglo o probablemente, para él, un milenio interminable, duro y doloroso.
Se terció varias veces sobre el mismo banco, a la espera de algo que parece no llegar nunca, pero que si tienes paciencia, llega y logra cambiarte la vida.

Esperó. Mordiéndose las uñas. Mirando su reloj con su constante y perseverante tic-tac. Y así lo hizo, quizá un día, dos, o un siglo o un milenio. Y el día que no pudo más y se levantó, ella cruzó la esquina. Y como todas las cosas inexplicables que surgen sin querer y que aparecen en el momento más inoportuno, se cruzaron, chocaron, rieron y se invitaron a un café de historias sin prisa.

- Así es el amor -concluyó aquel hombre- Imprevisible, loco y descarado. Una enfermedad desproporcionada con una medicina indescifrable de cosas bonitas.

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Puente-Agobio le llaman algunos. No sé. En mi cortijo suena un taladro, pero se puede estudiar. Tranquilote, sí.